Sebastián Salvo

Sebastián Salvo

En un estudio, situado en una vieja casa de adobe en Providencia, hay un taller, uno que evoca estar en otra época, donde la poca luz y los cuadros que a esa hora viven ahí, resaltan un escenario lúgubre y tranquilo. Entrar lentamente, bajo el son de la música docta, ya intenciona, de sobre manera, la presencia en el lugar. Hay algo diferente y perturbador, pero que no ahuyenta. Obras y obras, adornan el espacio.

Texto: Sebastián Lazo Siriani

Fotografía: Miguel Lara Urzúa

Video: Rodrigo Vilches

Sebastián Salvo

La RAE define Kitsch como esa estética pretenciosa, pasada de moda y de mal gusto. Definición acertada, pero sesgada, debido a su suerte, ésta es un tanto peyorativa. El “arte esa manifestación humana, donde lo real se  forja en un ideario imaginario, representado con diversos recursos, también como acepción puede y debe ser considerado como la capacidad de hacer algo y eso hacerlo bien.

Sebastián Salvo

Entendiendo eso, podemos pensar lo que plasma Sebastián Salvo, un macilento pintor, de agradable trato y obsesiones viscerales.  No gusta del calificativo de artista, pero inmerso en su taller alcanza el esplendor de todo lo expuesto en el párrafo anterior. Su arte ralla en el drama, en esos momentos menos fastuosos, pero que de una u otra manera siempre están ahí y provocan un goce indecible.

Sebastián Salvo

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Para el pintor la obsesión está presente en cada segundo y eso lo refleja su obra. Pareciera que es ahí donde se siente cómodo, en ese detalle, en esa sombra, representando expresiones inconfesables, ni transferibles. Gusta del barroco de Rembrandt, a quien menciona profusamente cuando tiene momento, al igual que a Tiziano y Goya.  Sebastián disfruta de lo patético, lo atemporal, eso que nos muestra vulnerables.

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

De niño recuerda esa fascinación por las películas de terror más clásicas y la cercanía que tuvo con la pintura en la casa de sus abuelos. Relata la frustración que sintió al estudiar arte, donde sus profesores no eran suficientemente buenos, bajo sus parámetros. Salvo es su retrato y su obra su espejo.

Sebastián Salvo
Sebastián Salvo

Para él, Odd Nerdrum, pintor sueco, radicado en Noruega, es su maestro y es con quien se contactó para poder desarrollar su obsesión. Durante tres meses se enfrentó a la disciplina del escandinavo, sabiendo que era él, un contemporáneo de su persona, quien lo ayudaría a buscar esa atemporalidad. Es Nerdrum, su maestro y hoy amigo, quien solidificó su obra.

Sebastián Salvo

Su obra es atemporal y la muestra con orgullo. Se niega a representar su propio tiempo, desea únicamente cobijarse en el grandilocuente drama humano, ese que tantos buscan obviar o simplemente olvidar. Sebastián Salvo empuña la disciplina del pintor, esa técnica que hoy es vilipendiada, por no estar ad hoc, resultando un estado de mediocridad constante. El rigor de Salvo a con su obra, es un símil al de la vida con sus momentos más trascendentes.

Revisa su magnánima galería pinchando aquí.