Pau Quintanajornet

Las inmediaciones de Santiago centro traen a memoria grisáceos colores, recordando el asfalto y el cabizbajo andar de sus habitantes. Estos elementos dan para preguntar que se está haciendo con la vida de cada individuo y como estos están interactuando.

Texto: Sebastián Lazo Siriani

Fotografía: Miguel Lara Urzúa

Ahora no todo está perdido, existe gente que esta añadiendo color a esta pálida ciudad. Una de ellas es Pau Quintanajornet, muralista chilena/alemana que ha venido a retribuir la conexión que ella sostiene con Chile, su tierra natal y como ésta fue la que le enseño el arte de pintar muros y ayudó a descubrir su “patiperra” alma.

En un pequeño pasaje se ve un muro rodeado de esos niños que la modernidad le a quitado al mundo, esos chicos que aun disfrutan de la amistad de piel y añoran que las respuestas de los más grandes les solucionen su pequeño mundo. Es en ese contexto que se encuentra Pau, trazando su obra  que con total afabilidad y tranquilidad, transformando esa calle en un taller de artes para todos los que transitan.

La artista se muestra maternal y transmite una paz, pero no hay que confundir esa capacidad protectora como una característica pasiva, ella posee un discurso tolerante, respetuoso, pero capaz de edificar argumentos intensos. Ella denota una consecuencia que hoy por estos días no es muy común.

Pau Quintanajornet relata que siempre le ha llamado poderosamente la atención y entiende  los muros como los libros del pueblo y esto ella lo explica así:

“A través de mis viajes lo he podido observar a menudo y algo que intento transmitir cada vez que enfrento las superficies urbanas. La maravilla de este trabajo es que tengo el gran privilegio de aprender más de mi y de mi entorno cada día y cada persona que pasa por mis muros es una gran oportunidad de crear un dialogo y dejar una semillita con nuevos pensamiento en cada uno de ellos” 

La muralista asume que los muros son campos fértiles para que el pensamiento se siembre, para que luego el artista logre cosechar mediante sus colores pinceles y brochas el  mensaje, que muchas veces esta encriptado, pero que esta ahí y se realiza con la intención de entregar algo más que una marca. Para Pau el arte debe contener un mensaje.

Es mediante ese fértil muro que ella propone y crea Wallflowers, en sus palabras Pau lo explica:

“Durante mis viajes pude observar que hay una grave tendencia, existe una falta de comunicación y dedicación entre las personas – sea el país que sea – es algo universal que esta pasando y mi idea principal era romper esos muros en cada cabeza – de forma suave, dedicada y comprometida. Son las flores de los muros que hacen que poco a poco se abra el concreto y deje crecer algo nuevo – esa es la simbología a tras de Wallflowers”

“Wallflowers es para mí una de las flores mas fuertes que existen – se adaptan a lugares algunas veces no muy agradables rodeadas de muros y son ellas que las que llevan el color hacia lugares, haciendo estos mas coloridos, pero siempre a poco se toman los lugares sin violencia, sino con crecimiento y raíces bien puestas”

Pau y su proyecto van de la mano, éste habla por medio de líneas y colores, los cuales atienden  lo más básico de la especie, la comunicación. Cada vez que se puede comunicar es la instancia de estar más cerca del otro y poder conocer algo más a esa singularidad. Que se creen campos de lenguaje, que las flores de este brotaran si es que se les da la oportunidad. Siempre habrá tiempo de generar conciencia.

Su galería completa la puedes revisar pinchando aquí.