Pikoenelojo: Crónica nacional en plantillas

Lograr observar un personaje o situación de contingencia social, hasta transformarla en una imagen crítica de nosotros mismos. Luego, transferirla a capas de stencils o plantillas. Imprimirlas, marcarlas, cortarlas y finalmente pintarlas sobre la ciudad. Es un proceso largo, pero alguien tiene que hacerlo, y Mauricio, alias Pikoenelojo, es un entrenado y ácido exponente de la instalación callejera.

Texto: Jorge Lobos Bravo

Fotografía: Marcelo Plaza

Pikoenelojo

Todo comenzó el 2012, en el Anfiteatro Cortijano, en Conchalí Norte. Un rollo de papel gigante y un grupo de amigos, decidieron conformar una especie de brigada muralista, haciendo láminas adhesivas, pintadas con lápiz, cortadas a mano y llevadas a la calle para ser pegadas en los muros de la ciudad.

Pikoenelojo

Parte importante del trabajo de Pikoenelojo tiene que ver con la ridiculización de los personajes públicos. Estos son fácilmente identificables, ya que tienden a sobreexponerse

Pikoenelojo

Ironía y sarcasmo están presentes en su trabajo y se acostumbró a ese “trajín”. Inevitablemente se siente influenciado por Banksy, pero con los matices locales subyacentes. Sin embargo, su línea editorial se debe en gran medida a un trabajo anterior a las instalaciones callejeras, llamado QuebrantaHuesos.

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Mauricio no cree mucho en la inspiración, salvo que se trate de grandes artistas. Considera que quizás ellos tienen una conexión con algo que está más allá, algo que el dice no tener, comenta: “Lo mío es más un trabajo constante. Tengo que pensar una y otra vez en cada momento, y a través de ese trabajo mental armo cosas como un collage”.

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Se considera un comunicador de la calle y habitualmente trabaja solo: “Cuando se trabaja solo, a veces se torna difícil, ya que siempre habrá gente que te eche de los lugares o que se molesta… A veces las imágenes atentan contra sus pensamientos, por eso hacerlo de manera clandestina viene con la chapa”.

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De lo trabajos realizados, uno de los que ha generado más ruido desde el punto de vista mediático, fue el esténcil de Jaime Guzmán desnudo, con ligas y tacones, en la esquina de Esperanza con Agustinas, provocando una serie de reacciones incómodas. Fue la clase política, incluyendo al entonces candidato a Diputado Luis Larraín, frente a explicaciones que tuvo que dar a la UDI, debido a una foto que decidió tomarse al lado de la tan controversial imagen. Mauricio no alardea de su trabajo, no vive en anonimato, pero mantiene un perfil bajo y alejado de la polémica. Relata como una vez se sintió inclinado a representar una idea de su mundo personal e interior. Decidió pintar un muro, con un tipo regando una planta carnívora. Es un tipo enamorado que alimenta a su planta y curiosamente, nadie lo ha borrado, nadie lo ha manchado.

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Él cree que cada época puede medirse en términos del desarrollo del arte y desarrollo de la tecnología, y que inevitablemente habrá un lado romántico del esténcil que irá perdiéndose en el avance de los tiempos. Hoy la tecnología permite realizar instalaciones en las calles de manera más sencilla, más visibles e impactante. Se siente ávido y entusiasta a incorporar métodos nuevos que optimicen sus procesos. Recuerda las palabras de Mauricio Reolés, acerca de Víctor Jara y de cómo disfrutaba la guitarra eléctrica. De cómo era mal visto usarla en la época, debido al resquemor de lo foráneo y la ideología de que significa nuestra propia identidad.

Pikoenelojo

Pikoenelojo contempla el futuro con disposiciones interesantes: “He llegando a pensar en cuando los muros sean digitales. Instalaciones artísticas, callejeras, urbanas y funcionales, con grados de informática en su funcionamiento. Quizás potenciar el trabajo de las formas del color o el movimiento del color que hoy día es primordialmente estático”.

Pikoenelojo

“Mi afán es hueviar, es molestar, no tanto lo estético, si no más bien, poder hacer crítica de todo lo que veo y quizás así ayudar a hacer conciencia”.

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