Pícara Pájara: Un nido de sabores y bellas locuras

Bien entrada la tarde y con un cielo amenzante, el equipo B se dirigió a la comuna de San Miguel, al encuentro de Pícara Pájara (PP), un local pequeño, donde los sueños y los sabores son tan grandes como el anhelo que un día María Fernanda Santander y Sebastián Ilabaca idearon para hacer de sus vidas lo que ellos desearon. Esta es la historia de una locura, que con amor creció fuerte y sana.

Texto: Sebastián Lazo Siriani

Fotografía: Rodrigo Vilches

Pícara Pájara

La Feña y el Seba son un relato en común, desde su niñez sus historias, por diversas razones, siempre se vieron entrelazadas, hasta que los azares del tiempo los unió como pareja. Los años los reencontraron; a ella como biologa y a él como a un cineasta. Tan diversos caminos se unieron, tanto por su amor, como por el descontento con sus vidas laborales. Fue desde esa molestia que, convencidos de los talentos culinarios de Fernanda, que se lanzaron con una pequeña pizzería. Ahí se rompió el cascaron y nace Pícara Pájara.

Pícara Pájara

PP es un local pequeño, pero con un corazón gigante y sabores impensados. El local tiene ese no sé qué, te hace sentir a gusto, te abraza y te invita a rememorar esas tardes en casa, esperando comer cuando estás en familia o simples recuerdos de niño. De partida, la idea es inmensa y eso ya es un buen comienzo.

Pícara Pájara
Pícara Pájara

La Pícara se hizo a pulso, denota esas ganas de entregar algo más que un servicio, por qué aquí vuelves al barrio, la gente transforma a PP en su nido y vuelven una y otra vez por ese abrazo simbólico. Aquí el refrán “guatita llena, corazón contento”, cae medio a medio, reflejando fielmente lo que Seba dice: “es rara la palabra cliente, como que genera una relación de poder, aquí son los pajaritos”.

Pícara Pájara

Todo lo que hay en la Pícara es vegetariano y la verdad es que es de esos lugares que sorprende. Los ingredientes son frescos y enseñan ese oficio artesano en los platos. Las Pizzas, sándwiches y postres están bien pensados, nada es al azar.

La Carta es simple, pero esconde ricos sabores y experiencias. Se probó el “Chincol”, un sándwich suave, con queso fundido, tomate, champiñones, un leve toque de pesto y una hamburguesa de garbanzos increíble. Se sentía como tal. Dedito para arriba. Mientras la pizza elegida fue la “Loica”. Con una masa crujiente, pero con cierta suavidad, amalgamaba muy bien sus ingredientes. Otro acierto, que no deja esa sensación de hastío por comer rico. Y para terminar un cupcake que se debe probar.

Pícara Pájara

Resumiendo, Pícara Pájara es un lugar obligado. Su apuesta de hacer vida de barrio y entregarse ese cariñito es vigorizante, pero por sobre todo, refleja sinceramente lo que cree Sebastián: “… desde que uno es chico te enseñan hacer las cosas de determinada forma, pero si de repente haces locuras  y te sales con la tuya y dices: “este día no lo voy a vivir dos veces, así que voy hacer lo que me sale de la guata”. Si lo haces con cariño y con toda tu pasión, aunque sea un disparate, funciona”.

Pícara Pájara

Revisa en extenso la galería de Pícara Pájara aquí.