Maestranza: volver a gozar

Emplazada en el barrio Franklin, en una galería que se pierde entre tantas otras que la rodean, está Maestranza: uno de los mejores datos de comida chilena que vas a escuchar. En diciembre el local iba a cerrar la cortina, pero una pareja de fieles clientes se negaron y ahora, son ellos quienes nos dan la mejor cocina de mercado.

Texto: Amanda García

Fotografía: Rodrigo Vilches

Esta es la historia de tres clientes que rescataron un restorán. De cómo se enteraron de que Cristián Gaete, la mente y manos detrás de Maestranza iba a cerrar su mítico local por problemas con patentes y porque se iría a Matanzas, a abrir otro lugar. Es también la historia de Paulina Quintanilla, Francisco y Sebastián Varela, la administradora de una cadena de sushi, un ex fotógrafo de ministerio y un veterinario que querían para emprender con algo totalmente distinto.

A veces los astros se alinean y esta vez, los comensales lo agradecemos porque los nuevos dueños de Maestranza nos permiten seguir disfrutando de platos chilenos, con los interiores, exteriores y alrededores más sabrosos de todo el barrio. Y es que ahora hay cambios: el local es más grande y el baño ya no está detrás de la cocina; pero lo importante se mantiene: el equipo que cocina, las paredes con frases para el bronce, la potente estética y los platos que hicieron de Maestranza un lugar que merece la pena ir.

Y en Maestranza saben quiénes son sus comensales: de lunes a viernes tienen un menú de $4.000 y los fines de semana, cuando las otras comunas de esta gran urbe van a comprar a Franklin, solos venden platos únicos.

Como en Perfil B somos muy elegantes fuimos un sábado y nos engullimos dos platos que nos dejaron con los ojos brillosos de emoción: arrollado con puré rústico y morcillas con pastelera de choclo. Todos servidos en las mismas planchas en las que lo cocinan y con un sabor picante que es mejor advertir. Cada uno alcanza fácilmente para dos personas y los precios de la carta también, que van desde los $6.500 hasta $12.500.

¿Por qué comer algo de ese precio en una galería de locales que ofrece platos por 3 lucas? Porque la comida de Maestranza está a un nivel muy superior, las preparaciones son de un valor único y porque estar sentado ahí ya es una experiencia. El rescate de Paulina y Francisco, reabrir un local donde la clientela es fiel y exigente, y mejorarlo, es algo que se agradece en un mercado que cada se mimetiza más y se queda con la receta segura.

Maestranza, no te mueras nunca.

Dirección: Franklin 1215, Santiago Centro

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