LOBO DE MAR

El Mar es  fuente de inquietud, belleza, sueños, tranquilidad y más. Donde pocos se atreven a explorar y profundizar en sus dominios yendo más allá. Hay un marino que se atreve a  cursarlo cual viajero con su bitácora, retratando con su particular estilo gráfico aquellas realidades que ahí yacen ocultas. Un viejo joven capitán de su barco y  mundo.

Por Yonki del Boom

Era viernes cuando de visita en su taller me vi sumergido en un mundo en que animales y personajes marinos deambulan  vestidos de pinturas y tintas, en  la serenidad de un mar calmo pero moviéndose a un horizonte claro; eso es lo que hoy vive Faya (Fabián Anaya).

El último año pasó por el mundo del tatuaje mas se dio cuenta que no era una pasión que lo moviera, que incitará ruptura, cambio, se sentía incomodo y desaprovechando sus energías. Ahora, ya enfocado un 100% como pintor dice con certeza “Dos nortes no hay, sólo una disciplina sigo, si un viejo sabio quiero ser”

En  la tranquilidad   que le otorga su espacio, su perspectiva es clara: ser artesano de la pintura, fomentar el trueque y en paralelo desarrollar un incipiente proyecto de comic. Dice además “Quisiera contemplar incansablemente los viejos lobos de mar que con una vida llena de tormentas logran sobrepasarlas volviéndose sabios”

Ya avanzada la noche, prosigue la conversación entre pipa y buena cerveza, habla de un nuevo gran proyecto en que trabaja afanosamente y considera muy relevante: la incentivación a cuidar el medio ambiente,  flora y fauna marina. De nombre “Trazando el Mar”, se busca fusionar el Graffiti junto a la investigación  de biólogos para así evidenciar de forma innovadora a través del arte un hecho real y crudo; la explotación indiscriminada de los peces y la nula educación de pesca.

Así fue, una de tantas tertulias en el taller del querido Faya.

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