La Buena Esquina: el oficio de hacer las cosas bien

El dato corre de boca en boca y así llegó a Perfil B: La Buena Esquina en Providencia, es el lugar al que todos deberían ir, pero no lo saben. Mientras, aprovechamos a esta cantina que, se mueve en el anonimato de las cosas buenas de adentro.

Texto: Amanda García

Fotografía: Rodrigo Vilches

La Buena Esquina

Cuando Nicolás Paillard llegó al que sería su nueva cantina se encontró con limones podridos y lechugas negras. En una vida pasada aquel lugar había sido una verdulería, pero el francés que llegó hace casi 30 años a Chile, sin saber una gota de castellano, vio ese potencial que pasa desapercibido en ojos incrédulos y quiso convertirlo en algo distinto. Algo que tuviera un sentido.

La Buena Esquina

Ahora la verdulería es una cantina y se llama La Buena Esquina, justo en el cruce entre Francisco Bilbao y Hernando de Aguirre. En una de sus largas mesas, diseñadas para que los comensales hablen con otros parroquianos, está sentado Nicolás, vestido completamente de negro, con sus anteojos colgando de su cuello y lejos de aparentar los 51 años que ha vivido.

La Buena Esquina

Cuenta que vivía en Francia y que llegó a Santiago gracias a un profesor de diseño, que sus únicas referencias eran Inti Illimani y Pinochet, que se casó con una pintora chilena y tuvo dos hijos, que despertó entremedio de un sueño y anotó en un papel las cosas que le gustaban en su vida: recibir a gente, decorar, escuchar música, cocinar. Dice que la respuesta a la ecuación era abrir un restorán y por eso, creó “La casa roja” en Papudo. Pero después de 6 años lo cerró, para tener una vida tranquila, para seguir la rutina de un diseñador. Hasta que le ofrecieron esa verdulería con limones podridos y lechugas negras.

La Buena Esquina

Hace dos meses abrió la Buena Esquina, sin gran escándalo mediático, para que el lugar se adaptara a lo que la gente quería y sin sucumbir –como tantas veces pasa- a ser el lugar de moda y morir ante la presión.

La cocina guarda secretos, tal como una chorrillana “radical” fuera del menú, tragos que se preparan según los ingredientes del día –probamos un “café club”: espresso, con Jack Daniel’s, vermut, triple sec y esencia de naranja, que casi nos hizo llorar de la emoción- y 14 sandwichs con nombres de oficios, como el peluquero, el albañil, la enfermera, la profesora. Y si eso no es suficiente, de lunes a sábado tienen un menú con productos caseros.

La Buena Esquina

La espera se pasa rápido jugando cacho, dominó o compartiendo con desconocidos en una mesa en común. Así, la terraza de Buena Esquina se presenta como el refugio ideal para invernar con ganas. Nicolás Paillard sabe lo que hace: “el peluquero te arregla la cabeza, el zapatero los pies y nosotros, te arreglamos el alma”.

Dirección: Av. Francisco Bilbao 2704, Providencia

La exquisita galería de La Buena Esquina aquí