KATATONIA/LAPSUS DEI: Gran y evidente perfección

Una velada fría enmarcaba el regreso de Katatonia a Chile. La noche simplemente era perfecta para que los suecos dieran un show aplastante en el recinto de San Diego #246, luego de 5 años de ausencia en tierras nacionales, alejamiento que develo a una banda madura, apelando a un recurso infranqueable, la solides.

Teatro Cariola/ 20 hrs/ 31 de agosto

Texto: Sebastián Lazo Siriani

Fotografía: Miguel Lara Urzúa

Los que sirvieron de maestros de ceremonia fueron los nacionales de Lapsus Dei, que mostraron en las tablas una presentación interesante, ellos se adueñaron del escenario. La banda no desentono en ningún instante y se vio cómoda.

Con lo mejor de su material, LD logró hacer vibrar al respetable que entró a ver la propuesta del cuarteto nacional, que entre melodías épicas y furibundos riff aplacaron la sed de los que esperaban a los escandinavos. Lapsus Dei no fue un invitado, fue parte del show, un acierto.

Pasadas las 21 hrs, sin preámbulo, con los acordes en piano de ‘Last song before the fade’, Katatonia tomaba el escenario y desde ahí el show fue una aplanadora, el quinteto aposto a un sonido definido, sin tanto estruendo, pero que dejaba que cada nota se percibiera, la banda durante todo el show consiguió lo que hace en sus discos, evocar momentos melancólicos e introspectivos.

Analizando al quinteto, la voz de Jonas Renkse sorprende, su interpretación es formidable y en vivo se padece mucho más. El trabajo vocal alcanzado fue superlativo. Las harmonías en las cuerdas de Anders “Blakkheim” Nyström fluidas y delicadas, un lujo de guitarrista. Por su parte Niklas Sundin, en el bajo, fue una muralla de sonido. Los dos miembros nuevos de la banda, Daniel Molaine, en batería, no hizo extrañar a Daniel Liljekvist en lo más mínimo y  Roger Öjersson junto a su ejecución en la guitarra y su trabajo vocal añadieron a la banda una dimensión que, a opinión muy personal, antes no tenía.

 Katatonia viajó entre sus discos datados entre los años 2001 y 2016, hincando el diente en sus tres últimas placas, donde adquirieron ese su rúbrica sónica que tanto algunos llama la atención. El público pudo apreciar y sentir temas como: ‘Teargas’, ‘My Twin’, ‘Evidence’, ‘Forsaker’, entre tantos otros hits de la banda sueca, no había nada que reprochar.

Katatonia, con un show de casi 2 horas, donde sonaron 23 himnos, demostró que su evolución es innegable y que hoy llamarlos o etiquetarlos como una banda de mero Metal sería un poco arriesgado, ya que hay que ir un poco más allá y ver lo que han conseguido.

La noche del 31 de agosto una banda subió al escenario a dejar claro que  nadie suena como ellos y que tras 25 años de carrera musical, los deja como una de las bandas más grandes de su género y que no hay que perderlos de vista. Katatonia simplemente un lujo.

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