El recuerdo del campo ahora fue en colores

Una invitación a pasar un momento, puede terminar siendo un banquete para el espíritu. NAO invitó a Perfil B a sentir una comunión a Peumo, donde el muralismo durante una semana se tomó el pueblo de la región de O’Higgins, reviviendo el campesinado, la raíz de antaño.

Texto: Sebastián Lazo Siriani

Fotografía: Miguel Lara Urzúa

Una localidad teñida por los trazos de color de las brochas de cada artista, un pueblo restituido por el carácter de quienes lo ilustraron. PB acompaño a cada artesano, recorrió y se impregno de la vibra con que  ellos viven su oficio, el muralismo era un sinónimo de comunión, de compartir,  la emoción un ingrediente primordial en tan fastuoso agasajo visual.

Al son del “¡Uyuiii! Los registros gráficos se mostraban como la memoria de un pueblo y de sus habitantes, los cuales se veían alegres de que estos artistas reconocieran en su formación la tierra que los vio nacer.

El rescate de las tradiciones a través de medios más contemporáneos de arte hace que dos mundos muchas veces no relacionables terminen tomados de la mano, uniendo tanto a viejos como a niños en las tradiciones que han forjado una identidad, elemento que hoy día no muchos rescatan.

Apostar a la diversificación del arte en lugares típicos es un intento arriesgado, pero que haciéndose con las intenciones de redimir y conservar un pasado es la mejor manera que éste perdure con el ideario de las nuevas generaciones.

El encuentro dejó una comunidad agradecida y jovial, formó nuevos recuerdos, lo que están siendo forjados con la idea de los que algún día serán los nuevos viejos locales ¡Gracias por conservar/ideando la futura memoria!

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