Distintos disfraces para el mismo arte

Halloween, festividad que hoy parece importar y que, año tras año, cobra más relevancia, da píe para que bandas adquieran un motivo lúdico que, funciona perfecto como pretexto para levantar un show. Bajo ese predicamento, Frank’s White Canvas, Bauda y Alcaloid se tomaron La Batuta, entregando tres perspectivas del mismo y maldito Rock.

Alcaloid – Bauda – Frank’s White Canvas

La Batuta, 31 de Octubre, 23 hrs.

Fotografía: Miguel Lara Urzúa

Texto: Sebastián Lazo Siriani

A eso de la medianoche, Frank’s White Canvas  irrumpió  en el escenario de Jorge Washington, pasmando desde un comienzo la solides de su sonido y de su impronta escénica. El trío (en escenario) que viene promocionando su EP “Exist” (2016), se mostró en control de su presentación en todo momento, rayando en la perfección. La banda liderada por Leiva (Francisca Torés) y Kas (Karin Aguilera), apostando a un Rock/Pop alternativo, dieron cuenta de un trabajo detenido y que en vivo da los frutos que merece esa labor. FWC sorprendió con su profesionalismo, mostrando que las cosas se pueden hacer de buena forma si es con entereza.

Luego fue el turno de Bauda, cuarteto que nuevamente no desentono. Desde un comienzo se posaron en las tablas de La Batuta y entregaron lo que mejor saben hacer, emociones y parajes oníricos  mediante sonoridades tan densas como bellas. Pasando por Cesar Márquez en la guitarra y voz, hasta la nueva adición de la banda, Pablo Selman, quién entrega una nueva vibra a las cuatro cuerdas, estas, sin ser mejores que las pasadas, otorgan otra vibra  a la agrupación, entregando nuevos bríos a las piezas de la banda. Otra noche donde Bauda demuestra porque su música es interesante, transportando hasta el alma más impía y desgraciada a lugares donde no hay palabras.

Cerrando la noche, Alcaloid se aventuró por un Rock noventero, muy en la vena de lo que fue el sonido más duro del Grunge. Tales influencias la banda las engranaba con elementos más modernos, pero que al final del día no cambiaban la intención sónica. El quinteto rebosaba actitud y eso como espectador siempre se agradece, ya que ver una agrupación sudando arriba del escenario es por lo que se va a ver shows en vivo. Sin embargo, la banda tuvo un sonido desprolijo, mermando una presentación que pudo ser solida. Alcaloid puliendo ciertos detalles tiene un nicho que explotar, pero depende solo de ellos.

Fue una noche entretenida, donde el Rock expuso diversas vetas que, a pesar de gustos y estilos, mostraron entusiasmo y excelentes puestas en escena, dando a los asistentes una dulce “Noche de brujas”.

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