D’ mechadas: Un clásico bien hecho

Hoy es inevitable ver la variada oferta de sánguches que se tiene en frente. Están los clásicos y otros más atrevidos, pero el de mechada tiene un lugar especial en el catálogo nacional. Siguiendo esta preparación apareció D’mechadas, una alternativa que llama la atención por sus preparaciones y por la historia que envuelve a este pequeño local de Maipú.

Texto: Sebastián Lazo Siriani

Fotografía Rodrigo Vilches

D' mechadas

Es increíble saber que quién está tras D’mechadas barajó ser parte de la PDI, pero el amor por la cocina, inculcado por su madre, y los recuerdos que esto forjó, fueron suficientes para que Óscar Riquelme, entrara en el negocio gastronómico. Sin embargo, su periplo no se inició vendiendo mechadas. Probó diversos rubros dentro de su oficio pero nada lo llenaba, hasta que con 70 mil pesos en mano y el frontis de su casa, se lanzó a probar suerte.

D' mechadas

A 3 años de su apertura, estar en su local es particular. Es pequeño y recuerda a ese almacén de barrio, ese que todos visitan, porque ahí hay historias; el vecindario convive con sus preparaciones y vice versa. En él, hay gente esperando, de todas las edades, con paciencia. Casi todos se ven con un pequeño tacho de porcelana, que en su interior tiene el rico caldo de la carne que se usa en cada sánguche. Un lujo, un detalle que hace la diferencia desde un comienzo y que hace memoria.

D' mechadas
D' mechadas

Óscar habla con orgullo y pasión de la historia de D’mechadas. Lo pasa bien, ama lo que hace, si no fuese así perdería sentido estar ahí. Comenta que es especial saber de gente que viaja desde comunas tan lejanas como Vitacura, solo para comer ahí; incluso los han visitado desde Viña del Mar para probar sus recetas.

Cada pedido es una marraqueta y medía, porción generosa, acompañada del dicho caldito. El pan fresco, viene con la carne ya desmenuzada y en diversas combinaciones: con longaniza, italiana, estrellada, con huevos y cebolla, la clásica luco. ¡Qué maravilla!

D' mechadas
D' mechadas

Para esta ocasión las elegidas fueron la chilena y D’ Dani. La chilena es toda una experiencia: es fresca, sabrosa y con sabores que van complementándose bocado a bocado. Una combinación conocida (cebolla morada, tomate fresco y ají verde), pero que sorprende. Mientras que D`Dani, apela a ese comensal en busca de algo voraz, dejando a un lado la delicadesa y simpleza de la chilena. Una alternativa  que aúna el tomate a la plancha, queso mantencoso, cebolla semi acaramelisada, palta y mayo. Aquí hay para todos.

D' mechadas

D’ mechadas resultó ser un local para volver, sus sándwiches no son para nada ostentosos y apelan al sabor más clásico de la preparación, pero lo que hacen lo realizan con sapiencia, nada es al azar y  lo que es admirable es que existe una democratización del tan bullado concepto de sanguchería. Aquí te sirves una mechada de película, te sientes cómodo y vuelves con una sonrisa de oreja a oreja. No creo que se deba pedir más.

D' mechadas

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