Maderística: La reivindicación de un antaño oficio

Es viernes en la tarde y en la calle San Diego los peatones no pueden abrir los ojos por las lacrimógenas que flotan en el aire. Perpendicular a los guanacos de Carabineros, en Maule 1081, está el taller de Patricio Ortega. El arquitecto de 36 años tiene los ojos intactos y dice que está acostumbrado a las protestas. Lo dice estando de pie, con los brazos apoyados en un mesón blanco y en el centro de Maderística, su oasis en el medio del caos.

Texto: Amanda García

Fotografía: Miguel Lara Urzúa

Maderística

Patricio Ortega podría ser otro arquitecto más si no hubiera sido por la curiosidad que desarrolló en la Universidad de Chile, donde estudió y participó activamente en los  “trabajos voluntarios de verano”; en esta instancia descubrió el placer de trabajar la madera y materializar sus creaciones con sus propias manos. Desde entonces le fue imposible visualizar su futuro como normalmente lo hace la mayoría de los arquitectos “tramitando permisos, dirigiendo a otros, o sentado frente a un computador” dice.

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No fue hasta que comenzó a vivir con Francisca Araya, su polola y hoy esposa, que aplicó su talento y experiencia en la fabricación de mobiliario. Necesitaban amoblar su departamento y la oferta en Franklin y Barrio Italia no los convenció. Entonces, Patricio decidió hacer su propio sillón. Primero de cartón panal a escala real –que resistió el peso de ambos- y luego de madera. Después vino una mesa comedor extensible, sillas y todo el departamento se llenó con sus  creaciones. Francisca vio su talento y le pidió que le enseñara a usar la madera y que vendieran su trabajo.

Maderística

Así nació en 2012 Maderística, con muebles de pino contrachapado (terciado) construidos en su propio balcón, un improvisado taller de 80 centímetros de ancho. Sin pagar nunca por publicidad y solo con el boca a boca, Maderística creció hasta que cambiaron el balcón por el dormitorio chico del departamento, luego por el espacio que un amigo les prestó en su fábrica, hasta finalmente el 2013, y luego de ganar un Capital Semilla, se instalaron en su ubicación actual Maule 1081.

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El dúo se convirtió en un trío cuando en 2013 Carlos Aracena, 31 años, estudiante de odontología, se convirtió en el segundo carpintero de Maderística. Han pasado 5 años y nunca han tenido un accidente, y hoy hacen talleres donde enseñan distintas técnicas de carpintería, y en 8 horas los estudiantes aprenden a hacer un mini rack, con la técnica que distingue los muebles de Maderística. Los cupos están agotados hasta octubre y la lista de espera es de 100 personas. “Gente que jamás hubiera hecho esto, termina haciendo un mueble mejor que en el retail. Y no hay un secreto más que hacer las cosas bien”.

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La receta de Patricio Ortega ha sido ser fiel a lo que le gusta hacer, ser coherente consigo mismo y no traicionarse. Por eso, de los 300 mails que reciben mensualmente con solicitudes, aceptan alrededor de 20 proyectos, todos lo que siguen la línea estética de Maderística. Incluso, han rechazado solicitudes gigantes, como amoblar un hotel completo, porque eso significaría parar toda la producción.  Patricio sigue movilizándose solo en bicicleta, a su ritmo, y tomando el tiempo que necesita para sus proyectos: hoy la espera para un mueble de Maderística es de 3 meses.

“Nadie querría que su hijo sea carpintero y queremos cambiar eso.  Queremos romper la dicotomía entre el diseñador y el carpintero, y no matar la pasión por lo que hacemos”.

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