Festival Sedimento: 420 minutos tonales

Domingo frío, lluvioso y Matucana 100 albergaba Sedimento, festival que unía a 7 bandas, todas ligadas a la escena del post – rock, pero con sus respectivas singularidades. Fue una jornada maratónica, donde los sonidos oníricos, atrapantes fueron tónica y la apuesta fue simple: aunar y hacer escena de un movimiento que tiene un público más que respetable.

Texto: Sebastián Lazo Siriani

Fotografía: Rodrigo Vilches

Festival Sedimento

Quien abrió los fuegos de Sedimento fue Tortuganónima. Con una presentación fluctuante, entre bellas melodías y estridente energía, el cuarteto mostró un gran nivel. En un Espacio Bunster lleno, a media tarde y con una copiosa lluvia en el exterior, el festival se aprontaba de una muy buena manera.

Luego subiría el dúo Icor. Con un post – rock más metalizado y melancólico intentó forjar un ambiente más sobrecogedor y denso, pero ciertos problemas técnicos y la falta de prolijidad en su presentación, hicieron que la propuesta pasara sin pena ni gloria por las tablas de M100. Una lástima, sónicamente proponían elementos distintivos, pero que jamás lograron cuajar.

La lluvia no amainaba y Sedimento tampoco. Era el turno de Hélices. El cuarteto antofagastino destacó en el festival. Su música destacaba por su técnica. Cada pieza interpretada asumía estructuras intrincadas, pero sin dejar ir esas atrapantes melodías que el género merece. Un punto alto del show, apelando a una veta más experimental. Grata instancia, que si se vio opacada por algo, fue por la incesante necesidad de los músicos por mostrar sus destrezas. A veces, menos es más.

Festival Sedimento
Festival Sedimento

Más de un año había pasado y Meridiano de Zurich volvía a pisar un escenario. Su presentación fue sobria, elegante, consistente. El quinteto sabe muy bien lo que hace y entrega emociones atrapadas en notas. Con canciones bien armadas y ejecutadas, MdZ fue sólido y mostró que en el estilo son un referente.

Ya habían pasado 4 horas de música y era hora de ver la actuación de Malviaje. Los argentinos fueron una inyección al festival. Apelando a una mezcla interesante entre el math – rock/metal y sonidos post – rockeros, el trío entregó una energía y prestancia que llegó en el momento justo. Con su música, los bonaerenses revolucionaron a un atestado recinto, que desordenó la introspectiva que dominaba el recinto.

Festival Sedimento

El festival a esa altura  tenía variadas formas de un mismo arte, pero aun faltaba agregar esa cuota de maldad que siempre se debe advertir. Era momento de ver en escena a los siempre  interesantes La Bestia de Gevaudan. El cuarteto derrochó energía. Tuvieron una presentación con problemas técnicos, pero presentaron oficio y frente a la adversidad, entregaron aun más. Una banda brutal, que va ganado un nombre cada vez más rápido.

Festival Sedimento

Era tiempo de acabar y Sedimento se despedía con La Ciencia Simple (LCS), un quinteto que estuvo a la altura. Llegando de una gira europea, demostró que están aceitados, y muestran fiato nota tras nota. Fueron la agrupación más solida del festival, demostrando una pulcritud que facilitaba adentrarse en las melodías que emergían de sus instrumentos. El ambient/post-rock de LCS fue un deleite de principio a fin.

Festival Sedimento

Al final del día se puede aplaudir la organización del festival. La música que llama a ese joven problemático, rebelde y padeciente tuvo un espacio inmejorable, generando la radiografía de un género que crece y crece. Fueron 7 horas de música y emociones que se agradecen, pero que debieran ser dosificadas  en un futuro, para que la tención del arte no pase a un segundo plano. Un acierto que debe mejorar.

Revisa la galería del festival aquí.