Bauda y Meridiano de Zürich: Etéreas catarsis sónicas

Sábado, la velada invitaba a exponer las entrañas frente a la obra de dos agrupaciones que sin compartir escena, sí comparten sonidos y parajes entre ellas.

Sábado 17 de octubre, Sala Master Universidad de Chile

Fotografía: Miguel Lara Urzúa

Texto: Sebastián Lazo Siriani

En primera instancia costaba concebir que bandas como Meridiano de Zürich y Bauda se acompañaran en un escenario, puesto que la primera deambula estéticamente por un Post-rock plagado de reminiscencias Post-punk y Shoegaze, mientras  la segunda ha evolucionado desde los sonidos más “metálicos” hacia un etéreo horizonte progresivo.

Fue Meridiano de Zürich quien tomó en primer turno el estrado, he invito al público a tripular sus emociones, para poder llevarlas a un genuino viaje personal que emocionó.

La banda instrumental pensó el viaje, la propuesta contó con ocho estaciones que sumergieron al asistente en un viaje onírico ¿Donde fue llevado cada uno? Eso solo lo sabe cada individuo.

Meridiano transitó por las emociones de cada invitado, propusieron una introspección que llamó hacer propio cada nota y sonido. Los que asistieron a la procesión presentada por Meridiano de Zúrich debieron sentirse aún más humanos, aún más defectivos, porque ese tipo de entrega solo concede conciencia.

Tengan presente a esta banda, si sigue por esa senda de seguro dará que hablar.

Venía el turno de Bauda y la verdad todo era una incógnita. El cuarteto debía hacer llegar a puerto la nave que Meridiano había conducido con elegancia, tarea que no iba a ser fácil.

Al mando de Bauda los nautas del recinto se enfrentaron a una experiencia, que sin dejar de ser sutil, fue más abrasiva, la intención tras esos sonidos se percibió de forma mucho más directa, pues la añadidura de voz a las piezas condicionó la experiencia frente a estas, ya que hay un mensaje definido que entregar, haciendo un ejercicio interesante, pues es una invitación a cohesionar sentimientos.

La propuesta del cuarteto fue sesuda y se desarrollo mediante nueve piezas que mostraban parajes progresivos con los que juguetearon para provocar un marcado sentimiento de añoranza, sus melodías guiaban al público por una oscura serenidad, que invitaba a conectarse con el mensaje que la banda construye.

Memorable es permitir que la audiencia se conecte con las emociones de un grupo de músicos que a todas luces pretenden situar al oyente donde ellos desean, un deleite.

El tándem Meridiano de Zúrich y Bauda fue bello, la noche se prestó para atesorar los momentos que ambas bandas regalaron. En primera instancia se regaló la libertad de sentir y trasladarse donde se quisiera, mientras que en segunda instancia se invitó a compartir una perspectiva.

Gran show, que da pie a creer que la música está en buenas manos y solo se debe apoyar lo que jamás presentará fisuras temporales, porque esto fue y será pura emoción.

Para ver la galería completa de Meridiano de Zürich, pincha aquí, y para ver la de Bauda, pincha aquí.