Andes Prog III: La eterna comunión del Rock

Llegó el Andes Prog III y Perfil B tuvo la oportunidad de presenciar un festival que prometía desde sus comienzos, amalgamando diversos estilos musicales, que fueron desde el rock progresivo más clásico hasta fusiones sónicas que no dejaron a nadie indiferentes satisfaciendo a los asistentes que compusieron las dos noches de festival.

Texto: Sebastián Lazo Siriani

Fotografía: Miguel Lara Urzúa

El festival subió el telón con la banda peruana Flor de Loto. Con más de quince años de trayectoria el quinteto se mostró solido apelando a bellos pasajes instrumentales, donde los vientos tomaron una preponderancia que no es tan usual, recordando a exponentes del progresivo de antaño, pero que sin dudas le daban un toque especial a los del Rimac. La banda entre su música y los mensajes de unión entre pueblos marcó un inicio soñado para el festival.

La fiesta seguía y era el turno de TRYO y el rock progresivo más clásico. Los porteños se apoderaron del escenario de la SCD de Vespucio he invitaron al respetable a un viaje lleno de atmosferas y sensaciones siderales, un paseo que de la mano de la vieja escuela del progresivo se transformó en uno de los puntos altos del festival. Los tres músicos, ya con 25 años en el cuerpo, mostraron sapiencia y eso se notó en la profundidad de sus composiciones. Valparaíso dijo presente en este Andes Prog con un numero que rozó la perfección.

La primera jornada del festival terminaba con Horeja, una banda que en su irreverencia denota la fusión de variados estilos musicales acompañados de un energizante, potente y definido discurso de protesta. El quinteto se vio ecléctico y armó una fiesta dentro de la SCD. Fue el show más histriónico del festival y la propuesta más arriesgada dentro del evento, apuesta que se agradece. Horeja fue la agrupación que se adueño más del escenario y lo llenó de frescura. Un acierto.

Luego de una primera jornada que se paseo por diversas fusiones musicales, la segunda noche venía cargado a un rock más duro, donde Hidalgo, Crisalida y Egregor animarían la velada. Se esperaba que el recinto estallara.

El primer golpe de esa velada fue Hidalgo, quienes vienen promocionando su nueva producción “Lancuyen” (2015) y el resultado se tradujo en potencia y efectividad. La banda se mostró cohesionada, las guitarras y la banda en sí fueron un numero de excepción, simplemente impecables, nada sobraba ni nada faltaba. Otro numero a destacar dentro de la tercera edición del Andes Prog, porque quien gusta del rock instrumental con las guitarras como protagonistas simplemente fue un deleite, donde virtuosismo y sentimiento fueron uno.

Si el primer golpe de la noche lo propinó Hidalgo, el siguiente lo entregó Crisalida, tal vez el numero más esperado del festival y estuvo a la altura. Desde que estrenaron “Terra ancestral” (2015) la banda tomó otros ribetes y se nota. La banda hizo propia la energía desbordante de Hidalgo y bajo las revoluciones con elegancia, su presentación tuvo prestancia y fluctuó entre delicadas melodías y potentes estruendos sónicos. Crisalida mostró sus pergaminos, demostrando que se encuentran haciendo las cosas de excelente manera y que son una de las bandas a tener en cuenta ¡Un circulo completo!

Era el momento de comenzar a despedir esta alucinante y variada edición de Andes Prog, para ello los encargados fueron los ariqueños de Egregor, quienes tenían expectantes a una SCD sedienta por más sensaciones.

El quinteto del norte del país tuvo una difícil tarea, que fue mantener la intensidad que había tenido la noche. El show de Egregor no tuvo el mejor sonido de la velada, pero si el más estruendoso. La joven agrupación mostró parte de su aclamado “Karma” (2015) y ven por una buena senda, solo es cosa de tiempo para que comiencen a pelear en otras ligas. La banda liderada por Magdalena Opazo tiene potencial, dependiendo únicamente de ellos aprovecharlo. Egregor deja tranquilo a la gallada que desea que el legado del rock, el metal se conserve, por que ellos lo conservaran, de eso no hay duda.

Así transcurrió el Andes Prog en su tercera edición, una instancia de lujo, donde el rock, la música estuvo de fiesta, mostrando que en Latinoamérica se hacen cosas de primer nivel y que no hay porque envidar lo que se hace en el mundo sajón, ya que aquí la llama arde con fuerza y lo hace con una identidad que es propia, invitando a recordar que esta región del mundo tiene mucho que decir al momento de hablar de arte, pues sus raíces hablan a través de quienes ven en estas tierras algo más que fronteras.

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