Manatí: Sanguchería vegetariana / Apuesta de corazón y sabor

La comida, asunto que antes era incontrovertible, hoy es un tema que va ligado a estilos de vida y tendencias, e incluso se  vincula a ideologías que, rayan en un entusiasmo proselitista  que, más que concientizar una causa, terminan generando anticuerpos  frente quienes apelan por un libre albedrío y una entorno inclusivo. Así Perfil B llega a Manatí: Sanguchería vegetariana, donde además de poder degustar una interesante y exquisita carta de hamburguesas vegetarianas, se puede sentir  un ambiente consecuente e inclusivo.

Texto: Sebastián Lazo Siriani

Fotografía: Rodrigo Vilches

Amablemente atendido por Alejandro y  Lyli, Manatí nace desde una vereda personal,  germina desde la propia necesidad de sus dueños de poder “chanchear” siendo vegetarianos y no caer  en la caricatura del vegetariano que solo come lechuga y cosas ligth, alejándolos de la comida rápida y el placer que viene con ella. De esta forma, Alejandro comenzó a improvisar un recetario de hamburguesas para su uso casero, mientras esto se refinaba, surge la inquietud de que si esa carencia gastronómica, podía ser la de otros, entonces surgió ¿por qué no llenar ese vacío? Así fue como nació Manatí.

La sanguchería resalta por su sencillez y eso agrada desde un comienzo, su intención es saciar el hambre más voraz y eso lo hace con creces. Las hamburguesas son suculentas y van desde una alternativa de  garbanzos, hasta una peculiar hamburguesa que mezcla betarragas y porotos negros, pasando por la típica de soja, e incluso una de champiñones gigantes apanados. Esto hace de su carta una inmejorable opción para los que no gustan de la carne, e incluso los que desean adentrarse en el universo vegetariano o vegano (el local para todos sus sándwich entrega una alternativa vegana).

Cuento aparte es la atención del local, tal como la comida refleja un cariño y pasión a imitar, la atención es entrañable, Manatí invita al comensal a ser parte de la opción de sus dueños, para Alejandro y Lyli el que su público disfrute de esto es primordial, ellos no juzgan las opciones del resto, poseen una opinión y comprenden la mirada más extrema de los que rechazan la carne, pero entienden esto como una iniciativa personal y como tal, la libertad individual esta por sobre todo tipo de imposición. Ellos creen que esa libertad e inclusión puede despertar más conciencias que el ser excluyentes.

Conocer lugares donde el corazón se va en ello es siempre gratificante, pues si en ese lugar tenemos un tándem tan favorable como “guatita llena, corazón contento”, lo único que queda por hacer es correr la voz y decir que Manatí es un lugar a tener en cuenta, y donde las hamburguesas, curiosamente, hablan por sí solas.

Dirección: José Pedro Alessandri 97, Ñuñoa, Santiago

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